Desde pequeño, mi amama me llamaba "el escolástico". Cada vez que iba a comer a su casa, justo al salir del colegio, me recibía con una sonrisa y decía: "¡Ya ha llegado el escolástico!". Su casa estaba cerca, así que muchas veces, después de las clases, iba a comer uno de sus guisos caseros y disfrutar de su compañía. Yo no sabía entonces qué significaba exactamente esa palabra, pero en su voz sonaba a algo especial, algo que me hacía sentir importante.
Los años han pasado, y aquel apodo ha cobrado un nuevo sentido. Soy docente y hoy en día, desde mi posición en el equipo directivo de un colegio, sigo sintiéndome "el escolástico", pero con una misión distinta: liderar y apoyar a otros en su camino educativo. Esta web, "Liderando la educación", es una ventana abierta a mi profesión, donde comparto recursos, estrategias y reflexiones para ayudar a los docentes a transformar sus aulas.
Porque, al final, ser "el escolástico" no solo era un apodo, sino el inicio de un camino en el que la educación siempre sería el centro.
